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martes, 14 de enero de 2014

Pirámides egipcias construidas con escombros

Un ingeniero propone una nueva teoría sobre cómo se levantaron


     Las Pirámides fueron construidas de adentro hacia afuera. No se usaron grandes rampas sino andamios y cuerdas. El interior de los templos está realmente formado por escombros, adobe y pequeñas piedras. Los grandes bloques se utilizaron para la estructura y la parte exterior. Y el revestimiento de piedra caliza se fue cayendo no tanto por la avaricia de los ladrones, sino por la acción implacable del dios Ra: las grandes oscilaciones térmicas del desierto en cuanto el sol se hunde en el horizonte.
     Hasta aquí, las revolucionarias teorías de Peter James, apodado como el Indiana Jones galés por su aire aventurero. Aunque en realidad no es un arqueólogo, y ahí le duele. Su profesión es ingeniero estructural y lleva más de 20 años trabajando en la restauración de los templos de Egipto e intentando desentrañar su último misterio.
   ¿Cómo fueron realmente construidas las pirámides hace más de 4.600 años? ¿Cómo se pudieron levantar en el tiempo récord de cinco lustros? ¿Hicieron falta legiones de esclavos o fueron realmente obra de constructores experimentados? A falta de documentos que ilustren el proceso de construcción de las pirámides, todo han sido hasta el momento teorías. A Heródoto, el primer cronista mundial, le contaron los sacerdotes que los templos se construyeron por gradas y usando ingenios de madera.

Perspectiva de ingeniero

 Las interpretaciones más extendidas hasta la fecha han sido, sin embargo, el uso de la rampa incrementada (que iba aumentando en altura según crecía la pirámide) o las rampas múltiples (en las que las piedras eran levantadas sobra cada hilada para alcanzar el siguiente nivel). Pero Peter James ha lanzado por tierra estas dos últimas teorías. Su perspectiva de ingeniero y su experiencia como restaurador (con la pirámide escalonada de Zoser, la acodada y la roja de Dashur) le han llevado a las controvertidas conclusiones, publicadas por la revista Structure y anticipadas por el diario británico The Times.

 

     Los arqueólogos no han tardado en replicar y los faraones llevan ya varios días removiéndose en sus tumbas. «Soy básicamente un constructor y no un arqueólogo», advierte el experto galés, al frente de la compañía Cintec International, que trabajó intensamente en Egipto para restaurar los templos milenarios afectados por el terremoto de 1992. «He afrontado el problema como un ingeniero, intentando usar sólo los materiales disponibles en el Antiguo Egipto.
     Los arqueólogos han asumido que las pirámides están construidas con el mismo tipo de bloques usados en la parte exterior», asegura James. «Eso no puede ser correcto, porque para producir los dos millones de grandes bloques que se supone se necesitaron para construir la Gran Pirámide de Giza en 25 años, habría hecho falta sacar un nuevo bloque de la cantera cada tres minutos».
    James derriba también la teoría de las rampas exteriores para transportar los enormes bloques, por otra razón: «Para poder transportar los bloques en un ángulo manejable, las rampas tendrían que haber sido tan grandes como la propia pirámide y haber alcanzado el cuarto de milla de longitud (400 metros). Si hubieran existido rampas tan grandes, quedaría algún vestigio de ellas, pero no queda nada de nada alrededor de las pirámides».

Debdentro a fuera

    El ingeniero galés sostiene que los templos, aprovechando precisamente el experimento fallido de la pirámide acodada de Dashur, tuvieron que ser construidos necesariamente desde dentro, con pequeñas rampas interiores que fueron creciendo, y utilizando escombros, materiales de relleno y piedras notablemente más que pequeñas que las usadas para la estructura y la parte exterior.
Según James, se empezó a construir desde la base por las esquinas, y se dejaron abiertas secciones en el centro para seguir subiendo en altura y construyendo los corredores y las cámaras internas, usando sobre todo granito. Para la construcción externa, y en esto coincide con el inmortal Heródoto, el ingeniero sostiene que se usaron los andamios de madera y la cuerda.
     Sin quitarse el sombrero, el Indiana Jones galés asegura haber resuelto de paso el misterio de por qué se deprendieron los revestimientos de piedra caliza de las pirámides. Los saqueos y los robos eran hasta ahora la teoría más extendida. James sostiene sin embargo que las piezas cayeron como costras y se fueron acumulando en la base (antes a la acción de los "ladrones") por simple "expansión termal".
«Las grandes oscilaciones de temperatura en el desierto fueron la auténtica causa», sostiene James, sin miedo a que le tachen de irreverente. «Las pirámides fueron construidas en honor a Ra, el dios del Sol, y al final fue el propio Ra quien acabó afeándolas».
     En la Pirámide Acodada de Dashur, según James, «los daños parecen haber sido causados por un gigante cuya mano se hubiese extendido a través de la cara de la pirámide con una enorme energía, aspirando la frente y dejando las cuencas vacías". El ingeniero que el deterioro se debe sin más a los espectaculares saltos del termómetro (40 grados durante el día y tres por la noche) que él mismo ha experimentado durante más de dos décadas en carne propia.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Los papiros del faraón Keops en el puerto más antiguo


Más de un milenio antes de cualquier muelle conocido, los barcos con sus bodegas repletas de bronce y otros minerales procedentes del Sinaí atracaban ya en las costas del Mar Rojo. Reinaba por aquel entonces el faraón Keops. Las cuevas horadadas en la roca, las cuerdas de aquellos navíos, las anclas de piedra y varias decenas de papiros -los más antiguos hasta la fecha- dan fe del primer puerto de la historia, hallado por una misión franco-egipcia a 180 kilómetros al sur de la actual ciudad de Suez.
"Todos los elementos encontrados evidencian que éste es el primer puerto construido del mundo, en la época de Keops. Más de 1.000 años antes de cualquier otra estructura portuaria conocida", cuenta a ELMUNDO.es el egiptólogo francés Pierre Tallet, profesor de la Universidad parisina de La Sorbona y director de la misión arqueológica que desde 2011 excava el área de Wadi el Jarf, en el este de Egipto.
El lugar, explica el académico, había sido observado a vista de pájaro "por los pilotos franceses que trabajaban en el Golfo de Suez durante la década de 1950". "Pero nadie se percató de que había restos de un antiguo puerto faraónico", agrega. Ni, menos aún, que los vestigios pudieran remontarse a los tiempos de Keops (2589-2566 a.C.), el segundo rey de la IV dinastía y el hombre que ordenó levantar la majestuosa Gran Pirámide de Giza.
Restos del antiguo puerto. | E.M. 
Restos del antiguo puerto. | E.M.

Los últimos restos del puerto aparecen esparcidos por varios enclaves. La parte más visible -relata Tallet- reúne 30 galerías cavadas en la roca a unos 5 kilómetros de la orilla del mar y usadas para “almacenar barcos que eran desmontados después de las frecuentes expediciones al Sinaí”. Bloques de piedra, con el nombre de Keops escrito en tinta roja, cerraban unas cuevas que -sugiere el arqueólogo- no debieron conocer uso posterior.

Reinado de Keops

De las entrañas de estas galerías, la misión ha recuperado -más de 4.500 años después- retazos de un fascinante legado: Fragmentos de embarcaciones, cuerdas, pedazos de cerámica y una colección de papiros pertenecientes al último período del reinado del hijo de Snefru. Los jeroglíficos de las láminas, algunos del año 27 del reino de Keops y considerados los más antiguos hallados hasta la fecha, abren nuevas puertas para desentrañar el estilo de vida o los derechos y deberes de los habitantes del Antiguo Egipto. "Cerca de 10 papiros están bien conservados y el resto son cientos de fragmentos de diferentes tamaños", indica Tallet. 
"La mayoría son cuentas, lo que nos da información sobre la administración central bajo el reinado de Keops", señala el egiptólogo que también ha dirigido proyectos arqueológicos en otras orillas del Mar Rojo como el Sur del Sinaí y Ain Sujna (a unos 120 kilómetros al este de El Cairo). Los registros mensuales conservados en los papiros detallan -por ejemplo- el menú sin lujos (mayormente, a base de pan y cerveza) que se enviaba al lugar o el número de trabajadores implicados en las expediciones egipcias que zarpaban del puerto.
Pero los legajos, que han sido trasladados al museo de Suez para su estudio, guardan otras pequeñas delicias para los seducidos por la inagotable civilización del Nilo. "Tenemos interesantes fragmentos del diario de un oficial del Imperio Antiguo, que relata sus jornadas. Uno de ellos demuestra que este hombre estuvo involucrado en la construcción de la Gran Pirámide de Keops y a cargo de llevar las piedras para la obra", esboza Tallet.
Aparte del mundo oculto en los papiros, el puerto contaba con un muelle en forma de L al borde del mar. A sus pies, bajo el agua, el equipo de Tallet ha rescatado 25 anclas faraónicas y cerámica “exactamente igual a la hallada en la zona de las galerías y que data también de la IV dinastía”. A unos 200 metros de la orilla, un edificio alojaba otras 99 anclas. “Algunas cuentan con inscripciones jeroglíficas probablemente para dar nombre a los barcos”, barrunta el arqueólogo con raíces españolas nacido en la ciudad portuaria de Burdeos.
Lejos de desvanecerse, su misión seguirá auscultando las aguas del Mar Rojo en busca de la singladura de los marineros faraónicos. Y Tallet reseña el periplo: "Primero excavamos en Ain Sujna, donde encontramos dos barcos del Imperio Medio. Ahora cavamos en Wadi el Jarf, que es más antiguo, y ya estamos planeando una nueva campaña arqueológica para marzo y abril del próximo año".